Ruta del Agua, por Manuel Montilla Martín

Una de las cosas más gratificantes que tiene nuestro trabajo es el trato con las personas.

Hace unos días vino Manuel acompañado de su mujer a visitar Toledo y confiaron en nosotros a la hora de conocer más cosas sobre esta impresionante ciudad.

De esa visita surge este artículo que desde aquí comparte con todos nosotros.

Desde aquí queremos animar a todos los que nos leéis y visitáis que nos hagáis llegar vuestras fotos e impresiones. Si nos dais permiso las subiremos al blog.

¡Y dar las gracias a Manuel por este precioso regalo en forma de colaboración!

(vista del Río Tajo a su paso por Toledo)

 

POR LA RUTA DEL AGUA (TOLEDO)

 

FOTOS Y TEXTO DE Manuel Montilla Martin

 

 

Vaya por delante, que, como bien nacido bajo el ascendente astrológico de Piscis, soy un enamorado del agua. No en vano es, para algunos, el origen de la vida, y…para casi todo ser vivo, de obligado uso para su subsistencia.

Los antiguos griegos la veneraban en sus distintas manifestaciones poniéndola bajo la advocación de sus dioses o dándole carta de auténtica divinidad como Ninfas y Náyades de ríos, arroyos, manantiales, lagos y estanques.

Desde tiempos inmemoriales, le asignaban poderes curativos, y, mediante su uso, se alcanzaba no solo la limpieza del cuerpo físico, sino la del espíritu. No en vano, son muchas las religiones en las que es práctica habitual su utilización, (entre ellas las tres que, en épocas medievales, se dieron cita en las tierras de Toledo) en el momento en que, un nuevo miembro se incorpora a la comunidad, o…cuando la abandona.

Dicho esto, no tiene nada de extraño que, en mi reciente visita a esta ciudad, en la que desde el primer momento conté con la ayuda profesional de la empresa de apoyo turístico “CUÉNTAME TOLEDO”, nada más conocer que entre su amplia oferta de rutas informativas, contaban con una denominada “RUTA DEL AGUA”, no dudé, por un momento, en participar en ella.

La elección del momento para proceder al paseo era clave, ya que, al tratarse de un recorrido que transcurre, mayoritariamente, por espacios naturales, debe tenerse en cuenta el factor meteorológico, para disfrutar, plenamente, del mismo.

Así lo hicimos, acordamos con nuestro “cicerone” que, cuando constatáramos que las condiciones atmosféricas fueran las idóneas, concretaríamos el día y hora del paseo.

Dicho y hecho. En una tarde espléndida, como se puede constatar por las fotos que acompañan este relato, procedimos a disfrutar del apetecido paseo.

Desde los primeros pasos, Toledo se nos ofreció a los sentidos con una imagen diferente, pero en modo alguno ajeno a la piedra y su razón de ser originaria que le ha dado renombre desde épocas inmemoriales. No en vano, esta tierra, desde sus orígenes, está relacionada con el agua, que se concretada en el río Tajo, como medio de defensa y subsistencia.

 

Los primeros habitantes de estas tierras, las eligieron por sus magníficas condiciones orográficas, sirviendo, dicho río, como foso natural frente los ataques del enemigo al tiempo que sus aguas, abundantes en origen, saciaron la sed de los pobladores y regaron sus huertas.

(Embarcadero de la “Barca de Pasaje” en el lado de Toledo, al fondo el “Cerro del Bú”, dónde habitaron los primeros pobladores de Toledo)

 

Por lo tanto, el primer hito de este paseo no podía ser otro que la referencia, en piedra granítica, al líquido elemento, materializado en las bolas esculpidas en las esquinas de los edificios, que identificaban, el número de pozos con los que contaban los mismos.

(Bajada a la “Senda Ecológica” y entorno de la Barca de Pasaje)

 

La bajada hasta el cauce del rio, se encuentra jalonada de ruinas de baños árabes, piscinas para el tintado de la ropa y…a pie de agua…restos de molinos que, mediante ingeniosos saltos artificiales, aprovecharon al máximo su potencial energético, así como referencias a una antigua clepsidra, ya desaparecida, que, a pesar de sus esfuerzos por controlarlo, tampoco ha podido subsistir al paso del tiempo.

(Baños árabes)

La historia de los toledanos ha permanecido siempre unida al río Tajo que les ha provisto del preciado elemento y el esfuerzo físico de azacanes y aguadores que, con anterioridad a la puesta en funcionamiento de las más modernas técnicas de extracción y distribución, han facilitado, a la población, el disfrute de un bien que, aunque visualmente cercano, no era fácilmente accesible, dado el emplazamiento elevado de la ciudad. (1)

En los tiempos que corren, en que por doquier surgen iniciativas para privatizar los bienes públicos, entre los que no es ajena la propiedad del agua, resulta ejemplarizante la normativa medieval, relativa a la distribución de este, ilustrada por José Luis Díaz, por la que cualquier ciudadano que advirtiese algún tipo de actitud fraudulenta, en cuanto a los volúmenes permitidos a los encargados de distribuirla, estaba en su derecho de quebrar el recipiente que la contenía.

La igualdad de trato era la norma y la Justicia, frente a los infractores, puesta en manos del propio pueblo, rigurosa y de aplicación inmediata.

(Central hidroeléctrica, al fondo y arriba la ermita de Nuestra Señora del Valle)

 

El ingenio más digno de mención puesto al servicio de la ciudad de Toledo y sus habitantes, del que tenemos cumplidas referencias en nuestro recorrido, fue el célebre Artificio de Juanelo Turriano (2)Todo un hito en la ingeniería hidráulica puesta al servicio de los ciudadanos, que, como muchas veces en la historia, no fue convenientemente acogida por los poderes públicos y que….a la postre, vino a arrastrar al precipicio de la incomprensión y la indigencia a quien debiera haber ocupado lugares más preeminentes en su sociedad.

En estos pagos, hoy en día, solo el propietario de un pequeño bar, que se resiste a abandonar las tierras que habitaron sus mayores, subsiste merced a la clientela que le procura la meteorología propicia. ¡Lástima que tanta belleza natural permanezca ignorada para el visitante poco advertido y habitual de los grupos turísticos al uso!.

(“Casa del Diamantista” y Barca de Pasaje)

 

Inmersos en estas reflexiones, a partir de la casa del Diamantista, nuestro paseo continuó, en solitario, hasta el anochecer, bordeando el río por la continuación de la senda ecológica, hasta alcanzar el Puente de Alcántara, donde, acompañados por el reflejo de la luna en el agua, iniciamos el camino de regreso a la ciudad, esta vez, con la inestimable ayuda de las escaleras mecánicas, que nos acercaron, con hospitalidad toledana, a nuestro alojamiento, al objeto de disfrutar de un bien merecido descanso.

Manuel, José Luis (con el que no solo comparto edad, sino, casi, fecha de nacimiento) y Víctor M., nos han abierto las puertas de la historia, el arte y la leyenda de esta ciudad, haciendo gala de las raíces que les unen a ella, en virtud del íntimo entramado que sus vidas guardan con la misma y la pasión que ponen en desvelar sus secretos.

Este paseo ha contribuido a que la imagen que conserve de Castilla sea menos seca y árida que la habitual, lo que lo hace totalmente recomendable al visitante que quiere disfrutar de esta tierra desde una diferente perspectiva. Mi sincero agradecimiento a los que con sus conocimientos y su buen hacer han hecho que esto sea posible.

 

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(1)http://toledoolvidado.blogspot.com.es/2008/06/vida-cotidiana-afortunadamente-olvidada.html

(2)http://www.ingegraf.es/pdf/titulos/COMUNICACIONES%20ACEPTADAS/RV7.pdf.

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