La Peña del Rey Moro

Nuestra amiga MARIAM RAMOS comparte con nosotros su LEYENDA DE LA PEÑA DEL REY MORO

Desde la Peña del Rey Moro

Si quieres obtener unas buenas fotografías de la ciudad de Toledo desde una perspectiva diferente te debes dirigir a la Peña del Rey Moro. Para ello tienes que llegar hasta la Ermita de la Virgen del Valle, en la orilla opuesta del río Tajo. Desde aquí hay un sendero marcado con un tramo de escaleras que sube a la cima del monte, a un cerro rocoso con una peña de grandes dimensiones que todos los toledanos conocen como “La Peña del Rey Moro”.
Desde esta roca podrás observar las vistas impresionantes de toda la ciudad de Toledo y el curso del río Tajo que la bordea.
Esta roca de grandes dimensiones tiene su propia leyenda, al igual que otros enclaves de esta misteriosa ciudad.
Cuentan que el monarca árabe que reinaba en Toledo, Hiaya, pidió a otros reinos vecinos ayuda militar para romper el asedio al que le estaba sometiendo el rey Alfonso VI con sus tropas cristianas.
Sus peticiones tuvieron enseguida contestación por parte de los reinos del sur que lideraba el Príncipe Abul. Pese a que este príncipe no tardó en reunir a sus tropas y las sometió a una carrera desenfrenada y agotadora por llegar rápidamente a Toledo, el 25 de mayo del año 1085, Alfonso VI, entraba victorioso en la ciudad.
El Príncipe Abul, no solamente acudía presuroso a Toledo para apoyar a las tropas del monarca musulmán, si no que lo hacía también para salvar a su prometida, Sobeyha, que vivía en la ciudad.
Cuando el Príncipe Abul llegó a las inmediaciones de la fortaleza vio como las banderas del ejército cristiano ya ondeaban en el Alcázar y en otras mezquitas árabes.
Movido por el amor y sin saber si su prometida había fallecido en el asalto de las tropas cristianas, decidió asaltar la ciudad sin pensar en las terribles consecuencias que el ejército musulmán podría tener.
Pese a que sus consejeros le recomendaron que esperara refuerzos antes de intentarlo él solo, Abul siguió con los preparativos del ataque. Montaron un campamento en las colinas de alrededor de la ciudad. Mientras, Abul, pidió que colocaran su tienda en una gran peña, desde donde podía divisar completamente la ciudad.
Mientras los generales del ejército preparaban el ataque, Abul se pasaba las horas contemplando, desde aquel peñasco, la fortaleza invadida y preguntándose si su prometida estaría viva o no.
En las últimas horas antes del asalto, Abul pidió a sus fieles que si era moría en la batalla lo enterraran al lado de su tienda, en aquella peña.
Cayó la noche y el campamento musulmán dormía confiado en su posición. Aprovechando la oscuridad, el ejército del Cid Campeador los asaltó por sorpresa causando numerosas bajas, entre ellas, la del Príncipe Abul.
Cuentan que uno de los supervivientes árabes pidió al Cid permiso para enterrar a Abul en la peña que él había pedido. Así que el príncipe fue enterrado con sus ropajes y sus armas en lo alto de aquella roca.
Desde entonces, este enclave natural es llamado la “Peña del Rey Moro”. Si tienes un poco de imaginación podrás ver la figura de una cabeza con un turbante: la cabeza de Abul petrificada que sale todas las noches a contemplar la ciudad e intentar localizar a su prometida Sobeyha.

Marian Ramos Marian Ramos

Visto en: http://www.minube.com/rincon/la-pena-del-rey-moro-a696981

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