Nuevo colaborador de Cuéntame Toledo: Antídoto Rooms

Siguen sumándose amigos a Cuéntame Toledo. Hoy la noticia es la nueva colaboración con el hotel Antídoto Rooms, en la plaza de San Agustín. Antídoto Rooms ocupa una antigua casa del siglo XVI en pleno centro del casco histórico de Toledo. Junto a la plaza de Zocodover. Las habitaciones se distribuyen alrededor de un patio típicamente toledano que contiene todos los elementos tradicionales de este tipo de arquitectura como el aljibe datado en 1.571, la balaustrada de madera. Durante las labores de rehabilitación del edificio, quedaron al descubierto los antiguos muros sobre los que se asentó la casa y que aprovechan la estructura de una obra hidráulica romana del siglo I, así como muros islámicos del siglo VIII hasta llegar a la estructura del Siglo XVI.

antidoto

Además de su interés histórico como edificio, algo que podrán comprobar los participantes en nuestras rutas, este hotel está emplazado frente al que fuera el primer hotel de cinco estrellas de España: el Hotel Castilla. Del que en Toledo Olvidado nos cuentan esto:

El Hotel Castilla, actual sede de la Tesorería General de la Seguridad Social en Toledo, se levanta en el solar donde se ubicara el Convento de San Agustín de Agustinos Recoletos, arruinado tras la desamortización y demolido por completo en 1882.(..) El Hotel Castilla (o “de Castilla” en algunas citas) fue uno de los primeros hoteles de cinco estrellas de España. Construido por dos socios, el irlandés Francisco O´Priede y el Marqués de Castrillo, se convirtió en lugar de alojamiento de los turistas más distinguidos, especialmente frecuentado por extranjeros. Las primeras fotografías del Hotel se tomaron poco antes de su inauguración por Casiano Alguacil en 1890.Al poco de inaugurarse ya era punto de encuentro de excursionistas de todo tipo, como por ejemplo sucedió en diciembre de 1895 con un grupo de casi doscientos velocipedistas provenientes de Madrid que recorrió la distancia entre ambas ciudades usando este medio de transporte por entonces emergente. Era un lugar de exquisito trato y calidad en el servicio. En él se alojaban ilustres visitantes. Uno de ellos era Benito Pérez Galdós que dijo de él en “Memorias de un desmemoriado”: “Ahora que se habla tanto del turismo, ninfa mía, se me ocurre que Toledo debiera ser uno de los lugares de la Tierra más frecuentados de viajeros y artistas. Existe aquí el magnífico Hotel de Castilla, construido por el inteligente prócer marqués del Castrillo, pero es de reducidas dimensiones. ¡Qué fabuloso número de extranjeros atraería Toledo si el Alcázar fuera convertido en un hotel! (…) Pero dejémonos de ensoñaciones quiméricas (…) vámonos al Hotel de Castilla, donde hallaremos excelente trato y una sociedad escogidísima de franceses, ingleses y yanquis”. Otro enamorado de Toledo y del Hotel fue el poeta austriaco Rainer Maria Rilke que se cree que escribió estas palabras en el propio Hotel Castilla:“Como todos los hechos del Antiguo Testamento están allí para anunciar la venida de Cristo, así me parece también que todos mis viajes, a lo largo de tantos años, no fueron otra cosa que la promesa de éste, y ahora comprendo el que me haya empeñado en forzar inconscientemente todas las cosas destinadas a preparar este acontecimiento inaudito, y, al parecer, de avance. Avignon, Les Baux, El Cairo, el desierto mismo, todos estos lugares no fueron sino el espejo de mi anhelo de ver Toledo; y helo aquí, helo aquí. Hoy no diré nada, aunque podría decirlo todo, porque comprendo infinitamente. Cuando se ha visto se podría en cierto modo rebasar la vida. Si usted se imagina una cosa visible al mismo tiempo a los vivos, a los muertos y a los ángeles, es ésta. Créame.”“Me he grabado todas las cosas en la memoria, como si tuviese que sabérmelas mañana para siempre: los puentes, ambos puentes, este río, más allá del cual se extiende esta abierta profusión del paisaje abarcable a la mirada, pero que aún no ha recibido su forma definitiva. Y luego imagínese usted esta felicidad de los nuevos caminos que uno intenta recorrer por primera vez, esta indescriptible seguridad de sentirse tomado y conducido.” En 1911 llegó a Toledo una de las personas más importantes de la literatura relacionada con Toledo, el navarro Félix Urabayen, que años más tarde se casó, para disgusto de los jóvenes adinerados de Toledo, con la hija de O´Priede, Doña Mercedes de Priede y Hevia, por lo que Urabayen pasó a ser el copropietario del Hotel Castilla. Tal vez por ello, en la publicidad del Hotel de la época figuraba al dorso un anuncio de sus novelas (…)

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